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March 01, 2019
Policy Briefs /
Posted by NCID

Este artículo fue publicado originalmente el pasado 22 de febrero en el canal Universo África de La Vanguardia. Los autores son los ayudantes de investigación del NCID David Soler y José Manuel Cuevas. A continuación se muestra un extracto del mismo. Para ver el artículo original, pinche aquí.

Senegal celebra elecciones presidenciales el próximo domingo 24 de febrero en medio de tensiones que pueden perturbar la aparente tranquilidad de uno de los países más estables del África occidental. El actual presidente, Macky Sall, que lidera la alianza Benno Bokk Yaakar (BBY) —Unidos en la Esperanza—, aspira a un segundo mandato hasta el 2024 y es el máximo favorito, más aún con sus dos opositores principales fuera de la carrera presidencial, condenados por corrupción, y a pesar de la reciente la irrupción del joven opositor Ousmane Sonko.

Este año es clave para el futuro de África occidental, con comicios en hasta siete países. Tres de ellos — Guinea-Bissau, Mali y Mauritania— son vecinos de Senegal, que destaca en la región como uno de los estados con mayor solidez democrática. Es uno de los pocos países de la zona que no ha sufrido un golpe de Estado y, además, ha experimentado ya dos transiciones democráticas. La primera, en el año 2000, acabó con cuatro décadas de gobiernos socialistas y la segunda, en el 2012, aupó al actual presidente Macky Sall a la presidencia. Además, la firmeza del país se refuerza desde el 2014 por el alto el fuego en la región de Casamance, donde surgió un conflicto armado motivado por las aspiraciones independentistas del Movimiento de Fuerzas Democráticas de Casamance.

Desigualdad en el crecimiento económico

La primera legislatura de Sall se ha caracterizado por los buenos datos económicos, con un crecimiento en torno al 6% anual desde su llegada. La economía senegalesa se enfrenta ahora a un importante cambio, en el que sectores tradicionales como la pesca pierden importancia en favor de la extracción de minerales. La producción agrícola se ha visto mermada por la grave sequía y la sobrepesca, que ha reducido la oferta y doblado el precio del pescado. Por contra, en el 2017 se encontraron grandes reservas de petróleo en las costas senegalesas que se empezarán a explotar en los próximos años. La extracción de petróleo, junto a la creciente exportación de oro, se prevé que lidere el crecimiento de la economía en los próximos años.

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