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May 02, 2019
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Posted by NCID

Este artículo fue originalmente publicado en eldiario.es junto con El Orden Mundial por el ayudante de investigación del Navarra Center for International Development David Soler Crespo. Aquí pueden ver un extracto del análisis. Pueden encontrar la pieza completa aquí.

Hace 25 años Sudáfrica marcaba el fin del apartheid. El proceso que comenzó en 1990 culminó con la celebración de unas elecciones generales el 27 de abril de 1994, que ganó el Congreso Nacional Africano (CNA), liderado por Nelson Mandela. Se inauguraba así la "nación arcoiris", como acuñó el arzobispo Desmond Tutu. Un periodo de esperanza, optimismo y expectativas grandes en un proyecto que se resquebraja un cuarto de siglo después.

La democracia, el Estado de derecho y las libertades civiles se han asentado, pero la desigualdad económica, el desempleo y las protestas son cada vez mayores contra un CNA que ha abrazado un sistema capitalista clientelar y corrupto que beneficia a las grandes corporaciones y aquellos afines al gobierno. Las elecciones del próximo sábado 8 de mayo son una prueba de fuego para un partido que lleva ininterrumpidamente en el gobierno desde el fin de la supremacía blanca y que ve como la oposición crece a izquierda y derecha a su costa.

Un sistema que beneficia a unos pocos

El declive de ideología y moral de la CNA ha venido acompañado de la acomodación a un régimen capitalista que no pudieron cambiar. A su llegada al gobierno en 1994 el partido aceptó aplazar la creación de un Estado socialista debido a las grandes dificultades que entrañaban para la viabilidad de su proyecto. Con el poder económico en manos de afrikáners, el declive del socialismo con la caída de la Unión Soviética y la falta de experiencia, la CNA aceptó jugar en el sistema.

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